MIAMI, EE.UU, 17 de marzo de 2026.- Venezuela y Estados Unidos salen este martes al terreno del LoanDepot Park para disputar la final del Clásico Mundial de Béisbol. El primero por primera vez y en busca de estrenarse como campeón, mientras que el segundo alcanzar su segundo título.
Tras vencer a Italia por 4-2 en la semifinal del pasado lunes, la tropa suramericana que dirige Omar López está lista para dar la batalla con el nerviosismo incluido, aunque también con la confianza en sus jugadores y el staff técnico.
Entrevistado por el periodista Ricardo Montes de Oca para la plataforma MLB.com, el capataz Omar López dijo: “Un poquitico nervioso porque es lo que siempre soñé”. “¿Cómo podía yo hacer para poner mi granito de arena y darle felicidad al país? Yo soy el que está al frente de esto y ese es [el problema en el que me metí] para poder darle una alegría a mi país. Pero era mi sueño, era un sueño que se lo transmitía a todo el mundo para poder estar en esta situación”.

López supo manejar de manera impecable su bullpen, tras una complicada apertura de Keider Montero. Esa y otras decisiones que surgieron en el momento, como resultado siempre de una preparación incesante, resultaron en el triunfo.
Después de que Montero permitió dos carreras en 1.1 innings en los que otorgó tres boletos, el relevo de Venezuela contó con labores estelares de Ricardo Sánchez (1.2 IL), Luinder Ávila (2.1), Ángell Zerpa (0.2), Eduard Bazardo (1.0), Andrés Machado (1.0) y Daniel Palencia (1.0). Ante ellos, Italia sólo pudo conectar tres imparables, negociar una base por bolas y se poncharon en ocho ocasiones.
Bullpen, buen corrido de bases y bateo oportuno. En dos palabras, ‘Pelota Caribe’. No por nada, López explicó que la configuración de este roster se centraba en la fortaleza en la defensa y pitcheo.
“Desde [que nos concentramos en] West Palm Beach mostramos la química que tenía [el grupo] y la armonía, somos hermanos, y esto es un… somos una familia, ¿sabes?”, indicó Maikel García, quien impulsó la carrera que puso a Venezuela arriba en el séptimo tramo. “Somos un conjunto, tenemos que confiar en los otros y esto no se gana con dos jugadores, se gana con los veintiocho que están en el roster”.
El arraigo de los jugadores con su país es innegable. La pasión que emana de todo el roster es contagiosa.
Tanto, que Ronald Acuña Jr y García admitieron que una de las motivaciones para la final ante Estados Unidos es jugar por Latinoamérica.
“Los dominicanos, Puerto Rico, todos quieren que uno juegue por Latinoamérica”, comentó Acuña. “Estamos jugando por nuestro país, pero obviamente estamos poniendo a Latinoamérica en alto y demostrando que en Latinoamérica hay buen béisbol”.
Ahora, la tercera nación más productora de talento de Grandes Ligas en la historia, tiene cómo demostrarlo y despejar cualquier duda.
De hecho, con un triunfo más, Venezuela no sólo estaría en la élite, sino en lo más alto del béisbol internacional. Pero eso será el martes, por lo pronto, Venezuela celebra a lo grande.
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