CHICAGO, EE.UU., 7 de sept. 2025. – El dominicano Sammy Sosa ha vuelto a la ciudad donde por tantos años brilló con luz propia, gracias a su gran talento y poder para conectar jonrones. Esta ciudad y su gente vivieron momentos inolvidables por lo que representó el ex cañonero nativo de San Pedro de Macorís.
Uno de los grandes acontecimientos escritos con letras indelebles en la historia de los Cubs, fue protagonizado por Sosa. Ni hablar, pues todos recuerdan aquella batalla campal por el liderato de jonrones en la Liga Nacional para la temporada 1998 entre Sosa y el otrora inicialista Mark McGwire.
Sosa tuvo el privilegio de contar en esa época, al menos durante la temporada de 2004, con otro gran jugador: Derek Lee, junto a quien este domingo fueron exaltados al Salón de la Fama de los Cachorros de Chicago, en una ceremonia rebosante de alegría, nostalgia, grandes figuras inmortalizadas…y el mundo del béisbol de fiesta.

Más de dos décadas después de aquellos extraordinarios momentos, el parque Wrigley Field se vistió de gala para la exaltación de sus dos grandes figuras luciendo chaquetas azules. Se colocaron placas en la pared, debajo de las gradas del jardín izquierdo. Otras figuras de todos los tiempos del club como Fergie Jenkins, Rick Sutcliffe y Kerry Wood no podían faltar.
“Ha sido un fin de semana increíble”, dijo Lee. “Vivir esto con mi familia, con excompañeros aquí, es un gran gesto el que hacen al honrar nuestras carreras en Chicago. Ha sido muy divertido. Mi cumpleaños justo este fin de semana… no se me ocurre una mejor manera de celebrarlo”.
Sosa llegó primero a los Cachorros en 1992, adquirido desde los Medias Blancas. En 13 temporadas con el club conectó 545 de sus 609 jonrones, récord de la franquicia. Sigue siendo el único jugador en la historia de MLB con tres temporadas de 60 cuadrangulares, dueño de la tercera, quinta y sexta mayor cifra de todos los tiempos.
El rol del petromacorisano en aquella temporada de 1998 ayudó a revitalizar el interés de los aficionados, y también brilló en el equipo del 2003 que quedó a una victoria de su primer banderín en 58 años. En su etapa con los Cachorros fue siete veces All-Star, seis veces Bate de Plata y Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1998.
Un hijo que volvió
Controversias como las acusaciones de uso de sustancias prohibidas lo mantuvieron alejado de la organización por dos décadas. Pero, tras una disculpa en diciembre, asistió a la Convención de los Cachorros en enero, visitó los entrenamientos primaverales y en junio hizo su esperado regreso al Wrigley Field.
“La manera en que jugué aquí, lo hice con entrega todos los días”, dijo Sosa. “Vine a jugar duro. Y lo bueno es que me gané al público. La afición siempre estuvo de mi lado, gracias a Dios. Les di mucha felicidad, y creo que ese cariño que les di, ahora me lo devuelven. Estoy muy contento por eso”.

Sosa apenas ahora regresa a los brazos de la franquicia. Está viviendo muchos de los cambios por primera vez. Incluso llamó al renovado Wrigley Field “Disneylandia”.
Sobre su rol con la organización en adelante, prefiere esperar.
“Ya estoy aquí”, externó Sosa. “Estoy feliz de continuar con todo esto, y veremos qué pasa”.
Lee con los Cubs
Cuando Chicago adquirió a Lee en noviembre de 2003, la afición no tenía la mejor opinión de él, pues venía del equipo de los Marlins que había eliminado a los Cachorros en la SCLN. Pero pronto cambió esas percepciones.

En siete temporadas con Chicago, Lee asistió a dos Juegos de Estrellas, ganó dos de sus tres Guantes de Oro y obtuvo su único Bate de Plata. Su campaña del 2005 fue espectacular: lideró la liga con promedio de .335, además de 46 jonrones y 107 impulsadas. Ese año fue All-Star, Guante de Oro y Bate de Plata, y terminó tercero en la votación al JMV de la Liga Nacional.
Lee fue parte de un club con aspiraciones reales al título. Los Cachorros de 2008 ganaron 97 juegos y parecían listos para romper su sequía de 100 años sin Serie Mundial, con Lee titular en 152 juegos en la inicial.
Lee ha estado cerca de los Cachorros desde su retiro, incluyendo su presencia en la Serie Mundial de 2016 en el Wrigley. “No sé si alguna vez apoyé más fuerte a un equipo”, confesó, aunque admitió sentir algo de celos porque quería ser parte de aquel conjunto histórico.
Historia reconstruida, gracias a Ryan Herrera/MLB.com
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