MELBOURNE, Australia, 30 de enero del 2026.- El veterano astro del tenis Novak Djokovic se lució este viernes como en sus mejores tiempos al disponerse al vigente campeón Jannik Sinner y avanzar a la final del Abierto de Australia, en una pista donde el serbio ha realizado una carrera de leyenda con 10 trofeos individuales.
El jugador balcánico dominó a Sinner por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4 durante cerca de cuatro horas de duro batallar y, como él mismo recordó una lección impecable: "con el alma en cada golpe, ninguna barrera es insuperable".
El antiguo No. 1 mundial escribió el capítulo más memorable de un torneo difícil de explicar, donde pasó del destierro al partido por la copa. El sufrimiento de Djokovic, hundido bajo dos mangas ante Musetti en los cuartos de final, se convirtió en adrenalina frente al vigente campeón, al que logró derrotar en una jornada para la historia en Melbourne Park.
El domingo, en una final de película ante Carlos Alcaraz, el de Belgrado intentará recuperar el trono australiano.

En una sesión nocturna vestida de gala, Djokovic recuperó sus galones de campeón desde la tenacidad.
Ante el vigente campeón, un hombre acumulaba 19 victorias seguidas en el torneo, Novak volvió a competir abrazado al peso de la historia. El serbio, el hombre más laureado en la historia del torneo, consiguió ganar a sus 38 años una batalla contra el tiempo.
“No tengo palabras en este momento, siendo sincero”, dijo Djokovic, que alcanzó su primera final de Grand Slam desde Wimbledon 2024. “Parece algo surrealista. Competir durante cuatro horas, cerca de las dos de la madrugada. Me recuerda a la final de 2012 ante Rafa, allí estuvimos cerca de seis horas. La intensidad y el nivel de tenis ha sido increíblemente alto. Sabía que era la única manera en que podía derrotarle esta noche. Me había vencido en nuestros últimos cinco partidos. Tenía mi número, así que tuve que cambiarlo esta noche”.
”Bromas al margen, le he agradecido en la red que me dejase al menos una [victoria]. Siento un enorme respeto por él, es un jugador increíble. Te lleva al límite, es lo que ha logrado esta noche, así que merece un gran aplauso. Ha sido una de las mejores noches que he vivido, si no la mejor, por el ambiente y el apoyo que jamás he tenido en Australia”.

El vigente campeón necesitó exprimirse ante un jugador legendario, capaz de competir en la Rod Laver Arena con los ojos cerrados. Tras un primer set dominado con sobriedad, donde las piernas jugaron en favor del italiano, Sinner encontró una resistencia feroz. El balcánico, dañado por ampollas en el pie en rondas previas, encontró sus opciones en un tenis totalmente ofensivo, buscando los riesgos necesarios para optar a todo. Ante el peligro, Djokovic igualó el partido afinando el servicio y montado en una derecha frontal.
En ese momento, Novak fió sus opciones acortando al máximo los intercambios. Y Sinner respondió con las respuestas adecuadas en el tercer parcial. El italiano comenzó a usar la derecha paralela y salpicar el partido con dejadas, multiplicando los metros de pista a cubrir por su adversario. Un tenis de fuego cruzado en el que Djokovic resistió cuanto pudo, cediendo el saque en el 10º juego para verse sin margen de error en Melbourne.
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