NUEVA YORK, 20 de enero del 2026.- Los jardineros Carlos Beltrán y Andrew Jones resultaron electo este martes como miembros del Salón de la Fama de Cooperstown en las Grandes Ligas, los únicos escogidos en las votaciones en que otros tres ex astros lograron notables avances para la futura escogencia.
En su tercera de hasta 10 posibles apariciones en la boleta, el intermedista filadelfiano Chase Utley superó el umbral del 50% con 59.1%, un incremento de 19.3 puntos porcentuales con respecto al año pasado que lo coloca en una excelente posición para eventualmente ser exaltado.

Asimismo, los lanzadores Andy Pettitte (48.5% en su octava boleta) y el derecho venezolano Félix Hernández (46.1% en su segunda boleta), también avanzaron con más de 20 puntos porcentuales en comparación con el año pasado.
En tanto que, el cañonero dominicano Manny Ramírez recibió apenas un 38.8% de respaldo en su décima y última boleta, mientras que el abridor zurdo Cole Hamels (23.8%) fue el único jugador que debutaba en la boleta en alcanzar el 5% necesario de apoyo para mantenerse en la boleta en 2027.
Resultados completos
En total se emitieron 425 boletas, y los jugadores necesitaban al menos 319 votos para ser elegidos. Las 11 boletas en blanco recibidas fueron la mayor cantidad desde 2011, y la boleta promedio incluyó 5.77 nombres marcados.
CARLOS BELTRÁN
Esta elección completa un rápido ascenso en la votación para Beltrán, quien apareció marcado en el 46.5% de las boletas en su primer año en 2023, 57.1% en 2024 y 70.3% el año pasado. Aunque su vínculo con el escándalo de robo de señas de los Astros en 2017 (la última temporada de su carrera como jugador) pudo haber complicado su caso, su producción a lo largo de una trayectoria de 20 años con los Reales, Astros, Mets, Gigantes, Cardenales, Yankees y Rangers le valió al puertorriqueño el mayor honor del deporte.

El jardinero puertorriqueño logró desde su primer año en las Mayores como Novato del Año de la Liga Americana en uniforme de los Reales de Kansas City en la temporada de 1999, y luego se convirtió en nueve veces All-Star, además de ganar tres Guantes de Oro y dos Bates de Plata como jardinero central. Ganó la Serie Mundial con Houston en 2017 y un banderín de la Liga Nacional con los Cardenales de San Luis en 2013.
Con su combinación especial de poder y velocidad, el bateador ambidiestro Beltrán fue uno de apenas cinco jugadores en la historia de la Liga Americana/Liga Nacional con al menos 500 dobles (565), 400 jonrones (435) y 300 bases robadas (312), uniéndose a Willie Mays, Andre Dawson, Barry Bonds y el quisqueyano Alex Rodriguez.
Con 1,582 carreras anotadas y 1,587 carreras impulsadas, es uno de solo 38 jugadores en la historia con al menos 1,500 en cada una de esas categorías.
Su porcentaje de éxito robando bases (86.4%) es, de hecho, el más alto de cualquier jugador con al menos 200 bases robadas en la Era de la Bola Viva (desde 1920), y su bWAR de por vida de 70.0 ocupa el octavo lugar entre los jardineros centrales (seis de los siete jugadores por delante de él en esa categoría ya están en el Salón, con la única excepción del aún activo Mike Trout).

Beltrán también será recordado como uno de los grandes bateadores de postemporada de su época, tras dejar una línea ofensiva de .307/.412/.609 en 256 apariciones en el plato, incluyendo ocho jonrones —marca que entonces empató el récord— en los playoffs de 2004. Beltrán y Derek Jeter son los únicos jugadores con promedio de .300 y al menos 10 jonrones y 10 bases robadas en la postemporada.
Aunque el escándalo de los Astros le costó una oportunidad como mánager con los Mets en 2020 y probablemente le restó algo de apoyo para el Salón más adelante, el caso de Beltrán terminó siendo innegable.
ANDRUW JONES
El hombre que podía atrapar prácticamente cualquier batazo elevado enviado a los jardines construyó un caso para el Salón de la Fama que fue ganando fuerza en años recientes. Jones pasó de aparecer en apenas el 7.3% de las boletas en su primer año de elegibilidad a conseguir la exaltación en su noveno intento. El jugador de 47 años se convierte en el primer nacido en Curazao en ingresar al Salón.
Los 10 Guantes de Oro de Jones —empatados como la tercera mayor cantidad entre jardineros, solo por detrás de Roberto Clemente y Willie Mays (ambos con 12)— fueron clave para su caso, como testimonio de una defensa dominante que deslumbró a los aficionados y sirvió como un pilar fundamental de la inédita hegemonía divisional de los Bravos en las décadas de 1990 y 2000. Jones acumuló 24.4 WAR defensivo, según Baseball Reference, la mayor cifra para cualquier jardinero en la historia de MLB, con una ventaja de 5.6.

Donde el caso de Jones fue más cuestionado fue en el aspecto ofensivo, ya que su promedio de bateo de por vida de .254 es ahora el más bajo para un jardinero exaltado al Salón de la Fama. Sin embargo, Jones, cinco veces All-Star, aportó un gran poder junto a su extraordinario guante, conectando 434 jonrones en sus 17 temporadas con los Bravos, Yankees, Medias Blancas, Rangers y Dodgers. Mays, Ken Griffey Jr. y Mike Schmidt —todos miembros del Salón elegidos en su primera boleta— son los únicos otros jugadores con al menos 400 jonrones y 10 Guantes de Oro, y Mays y Bonds son los únicos otros jardineros con al menos siete temporadas de Guante de Oro en las que conectaron 30 o más jonrones.
La producción de poder y la defensa de Jones disminuyeron en la etapa posterior a Atlanta de su carrera, ya entrados sus 30 años. Pero su pico entre 1998 y 2006, cuando su bWAR de 54.5 solo fue superado por A-Rod (70.6) y Barry Bonds (67.6), fue la clave de su candidatura. Tomó tiempo, pero los votantes de la BBWAA terminaron reconociendo el prominente pico de Jones.
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